sábado, 4 de abril de 2009

Clases de Teatro

Hoy comencé clases de teatro, hacía mucho tiempo que no asistía a una. Recuerdo la primera vez, hace fácil 20 años, era una aprendiz de mujer, todo comenzó en el colegio de mi hijo, en la cartelera del hall del colegio se pinchaban volantes con actividades que realizaban fuera del las curriculares, dentro del colegio, dirigidas a los alumnos y alguna como teatro, dirigida a los papas, ex alumnos, tíos, abuelos y afines, mucho no lo pensé y obviamente pedí información, allí me enteré que el proyecto estaba ideado por una profesora del nivel secundario, llamada Ángela Solares, con la cual me conecté, y ella me explicó que su idea apuntaba a formar una pequeña compañía de teatro que identificara al establecimiento, allí comenzó todo, se formó el elenco, salimos a escena con un sainete de Vaccarezza, "El conventillo de la Paloma", con puesta y dirección de Solares.
El estreno se produjo en el mismo colegio que contaba con un gimnasio ubicado en el subsuelo al cual los alumnos había bautizado el pozo, y la compañía adoptó, por ende, ese nombre, entonces pasamos a identificarnos como "la compañía de teatro el pozo" del colegio V. Pallotti.
Por ese entonces fui descubriendo gracias a la obra de Vaccarezza parte de mi historia, pues mis abuelos paternos eran inmigrantes italianos, y a su vez la historia de tanta gente que sin ser italianos llegaron desde distintos puntos de Europa escapando de una depresión económica post guerra a refugiarse en la tierra prometida, todos empezaban su residencia en Argentina compartiendo una misma casa tipo chorizo con varias habitaciones, con un solo baño, un gran patio donde se juntaban a llorar sus desarraigos y donde la vida tenía un tinte tragicómico, donde se topaban a diario un cocoliche italiano con un judío o con un gallego.
Te cuento que no sabía absolutamente nada de teatro pero con ayuda de mi directora y de alguno de mis compañeros que tampoco sabían nada, salimos adelante.
Ángela estaba casada con un director de teatro que se llama Guillermo Ben Hassen, después de fallecer Ángela yo seguí un tiempo con Guillermo tomando clases, pero la distancia me jugaba en contra, las clases las dictaba en capital y yo vivía en zona sur y viste como es esto, las clases se dan después que todo el mundo termina con sus trabajos, yo tenía una familia que dependía de mi y eran otros tiempos, primero estaban ellos y mis responsabilidades de madre full time, que además no tenía ningún interés en delegar.
Ahí comienza mi interés por esta rama del arte, y cuando me inscribo en un nuevo curso viene a mi memoria este pasaje de mi vida.
Hubo otras entradas en grupos de teatros siempre en zona sur, donde de pronto me encontraba con alguna gente de este primer grupo que también seguían con esta pasión que sí tiene explicación y que tiene que ver con cada individuo como tal.
Fue una grata experiencia la de este día, un grupo grande, 26 en total, bastante desordenado no descoordinado, bien por el profe, fui muy relajada, como si fuera un adulto, y realmente disfruté, dejé de lado eso de querer destacarme y después frustrarme por no estar conforme, creo que empecé a perdonarme y estoy entendiendo que soy un individuo pero no estoy solo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario